Cumplir 24 me esta dando duro. Es que en tan
solo 6 años ya tendré 30 y luego en un abrir y cerrar de ojos tendré 50 y
después en menos de nada” I”ll be gone”. Pero no hay que ir tan lejos, en un
año ya haré parte de el siguiente sub-grupo de edad en las encuestas, seré
suficientemente vieja para pasar al siguiente nivel; no es justo, yo aun no me
siento del siguiente nivel, no me siento tan vieja como para tener 24 y siento
que me falta mucho por hacer como para que un chasquear de dedos se me acabe la
vida y no me quede tiempo para cumplir todos mis sueños.
Y es que no es tan solo el hecho de sentirse
tan vieja que ya me va a tocar comprar cremas para las arrugas. No es tan solo
sentirse mal y terriblemente irresponsable por irse de fiesta un día entre
semana. No es tan solo empezar a hacer caso a los consejos de salud para
prolongar la existencia. No es tan solo sentirse como mosco en leche en una
fiesta de adolescentes veinte-añeros.
Este cumpleaños también es algo diferente
porque es el primero que paso a miles de miles de kilómetros de mi familia.
Normalmente con ellos no hago mucho, me compran una torta, cantamos y me dan un
par de detalles; no es algo muy grande pero estoy con ellos, y eso lo hace
diferente. Esta vez, lo estaré celebrando junto con nuevos amigos que he
logrado hacer en un corto periodo de tiempo y que espero que perduren mucho más;
sin embargo, no es lo mismo. Yo no soy una persona muy apegada a mi familia y
generalmente no los llamo tanto como ellos quisieran…yo creo, pero en este día
me ha dado la nostalgia y las ganas de escucharlos y que sepan que me hacen
falta. Además, los regalos de mi familia ya no van a ser chucherías que uno
guarda por siempre sino vacías pero interesantes transferencias bancarias.
La verdad es que tengo miedo, miedo porque ya tengo 24 años y no soy campeona olímpica
de ninguna destreza, ni mucho menos estoy ayudando a erradicar el calentamiento
global o la pobreza; sí, es cierto que he logrado cumplir mis sueños, pero eso
es ir a un nivel muy personal, qué he hecho por los otros. Siento que me falta
mucho por hacer y ya se me ha ido casi un cuarto de mi vida. Así que me toca
agilizar el paso y ser consciente de lo que quiero par mi, para mi vida y para
los que me rodean.
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